• Cabezudos
  • Los cabezudos son figuras que acompañan habitualmente a los gigantes.
  • Así como existen comparsas de Gigantes sin Cabezudos, también las hay de Cabezudos sin Gigantes. Por lo tanto, aún siendo primos hermanos unos de los otros, se pueden considerar, en cierta manera, como conceptos diferentes.
  • En algunas partes se las llama “enanos”, probablemente por contraposición a los “gigantes”. Reciben también nombres muy diversos, “bocapartera”, “kiliki”, y otros. Las funciones que representan en las comparsas son también variadas. Los hay que desfilan con elegancia, otros bailan solos o en compañía de los gigantes, otros, los más, persiguen a la chavalería. Hay quien asocia, esta última forma de actuar, con el abrir paso a los gigantes. Incluso algunos sostienen que en origen, estos cabezudos, encarnando los pecados, perseguían a las buenas gentes, a diferencia de los gigantes que representaban las virtudes. Se encontrarían así representados los dos polos opuestos y complementarios de la moral social y cristiana. Antiguamente no era extraño que los cabezudos representaran a las razas, viéndose en esto la evangelización de todos los rincones del mundo. Hoy son unas figuras desposeídas de esa simbología cuyo fin es animar las fiestas.
  • Desde la perspectiva de este taller, los Cabezudos permiten un juego plástico más libre, permitiendo vulnerar los cánones de la fisonomía. La caricatura resulta mucho más exagerada y admite expresiones más jocosas. Allí donde un gigante debe ser serio e incluso solemne, el cabezudo puede ser divertido y chistoso. Añadir, que personajes “no humanos” como animales o seres fantásticos, son representados más frecuentemente en Cabezudos que en Gigantes. No obstante no se trata de reglas fijas. La costumbre y/o la imaginación abren muchas puertas y caminos para la figuración.
  • En cuanto al proceso de elaboración empleamos, básicamente, las mismas técnicas y materiales que para la realización de la cabeza de un gigante, con algunas diferencias. El cuello del cabezudo debe tener suficiente amplitud para que pase la cabeza del porteador. Este cuello tiene la forma adecuada para acomodarse a los hombros del citado porteador, con un acolchado para mayor comodidad del mismo, en algunos casos se les dota de unas correas de sujeción al pecho. La gran mayoría de los Cabezudos, aunque no todos, llevan la boca abierta para permitir la visión de quien va dentro. Otros orificios estratégicos permiten mejorar la visión e incluso la transpiración del que lo lleva. Hay que ponerse en el lugar de quien porta un cabezudo, corriendo y en verano, para procurar que lo haga del modo más cómodo posible.
  • Hablar de medidas en centímetros de mis Cabezudos resulta difícil. Para tener una idea aproximada de su volumen, decir que es aproximadamente entre 2,5 y 3 veces el tamaño de una cabeza humana, considerando las tres dimensiones. Su peso, a pesar del gran volumen, está entre los 2,5 y los 3 kilos.
  • En estas figuras el vestuario, al igual que ocurre con los Gigantes, ayuda a determinar y completar el personaje representado. Por descontado que esta faceta se cuida con el mismo esmero que cuando se trata de vestir a un Gigante.