• Reconocimientos
  • Esta autoformación no reglada, a la que se aludía antes, no sería posible sin un aprendizaje continuo, bebiendo de todas las fuentes posibles que de forma directa o indirecta han influido e influyen en su trabajo. No puede pasar por alto citar a: Crispín Fdez. de Barrena, Ismaël Carcedo, Alberto Saavedra, J. M. e I. Alberdi, Juan Antonio Urbeltz, A. Matxinbarrena, Nino Barrioso, J. Oteiza, M. Alcayaga, R. Irizar, N. Basterretxea, S. Perocco, Faustino Aranzabal, S. Delaurence, J. M. Urbieta, J. L. Insausti, E. Catalan y otros más.
  • “Por intrínsecamente personal que sea mi obra, a lo largo de estos años he gozado de la colaboración de mucha gente, en momentos e intensidad distintos, pero siempre estimable. No puedo, ni quiero, evitar nombrar a, en primer lugar, a mi compañera Isabel, mis propios hermanos Benito y Luís, también a Ana Bermúdez y Manuel Nodar, a J. L. Martínez, I. Etxebeste, G. Campos, Verano González, Fernando de la Hera, José Maria Miguel, Alberto Saavedra, Koldo Eslava, Jabiko, E. Aires, R. Soto, J. A. Parra, A. Montero, M. Díaz y otros.”
  • También es necesario reconocer las aportaciones inestimables de parte de los equipos de porteadores, comparseros, para afinar en los aspectos de “portabilidad” de estas figuras. Reconocer la confianza depositada en este taller al encargar la construcción de sus gigantes a numerosos Ayuntamientos y Asociaciones Culturales.
  • Mención aparte merecen los miembros de Irrintzi Kompartsa, que tras adoptar a Eguzki e Ilargi, con su buen hacer, han convertido a esta pareja de Gigantas inspiradas en la mitología vasca, en unas embajadoras muy dignas tanto del baile de gigantes como de este propio taller.
  • Por último y no menos importante, el público, niños y adultos que disfrutan con las evoluciones, bailes y desfiles de los Gigantes y Cabezudos, sin los cuales construirlos carecería de sentido.
  • Xabier Garate